Ensayo: Inteligencia para todos. (Completo)

 

Introducción

 

“Dar y pedir razones”,
“Poner ejemplos”,
“Pedir referencias y evidencias”.

            Estas son formas que se repiten en todos nuestros diálogos. Las usamos todo el tiempo, todos, de forma automática al hablar.

            Estas tres formas, son buenos ejemplos de habilidades de razonamiento de alta frecuencia en los diálogos cotidianos. Las habilidades de razonamiento son los contenedores de lo que decimos cuando hablamos, con éstos se arma lo que se dice. Todos las usamos, todo el día, en todos los temas.

            Son 15 las habilidades de razonamiento que se observan inevitables y de alta frecuencia en el diálogo cotidiano. Así como para hacer música, no puedes evitar usar las 12 notas musicales, de igual forma al hablar no se puede componer sin estas 15 habilidades.

            El método Habraz! y los Habrázticos relajadores, son quienes se dedican a entender cada vez mejor estas 15 herramientas para el pensamiento y la comunicación, y a entrenar a grupos en su conocimiento y mejor uso.


Apertura al método Habraz!
Escucha con orden

 

            Todo inició con la sospecha que había “errores” al dialogar, clasificables por “tipos” o “lugares de aparición”. Como errores que sucedían en distintos temas, pero al usar un mismo procedimiento del razonamiento.

            Los “lugares” donde observaba que se repetían el mismo tipo de error, se identificaron como “habilidades del razonamiento”. Sucedió aquí algo interesante: pensándoles como “habilidades” podríamos “conocerlas y mejorarlas”. Esta reflexión dio origen a una gran aventura. También dio paso al nombre del método que la ilustraría: Habraz!

            La palabra Habraz! se crea con el inicio de dos palabras: “Hab”, de habilidades, y “raz”, de razonamiento. Apareció el signo de admiración al final, con libertad y fuera de la norma, para citar atención y urgencia. En 2004 nació Habraz! 

            Durante el primer año se pudo reconocer que existían dos grupos entre las 15 habilidades de razonamiento que se observaban. El primer grupo compuesto de ocho “estructuras de razonamiento” y otro grupo de siete “hábitos saludables para el diálogo”. Una suerte de forma y fondo de la comunicación cotidiana.

            Ocho estructuras de razonamiento más siete hábitos saludables para el diálogo, resultan 15 Habilidades de razonamiento. En la teoría desarrollada por el método Habraz!, estas habilidades de razonamiento conforman la base del código del lenguaje oral, de hablar y escuchar, del diálogo cotidiano.

            Reconocer y calcular el código del lenguaje oral, cuando se escucha un diálogo, brinda información sobre el orden lógico y la dirección de lo que se quiere decir. Con esta información uno entiende más y mejor cualquier comunicación.

 

El título de la obra. El resultado de
escuchar con orden

 

            Hablar de inteligencia, me parece es un problema. Sabemos que personal y socialmente la deseamos, que intentamos muchas cosas, pero también parece que no sabemos con certeza qué es lo que genera inteligencia y qué es lo que no. La mayoría de las veces parece un asunto multifactorial inasible. El tamaño del problema no reducirá mientras se siga removiendo las piezas del mismo paradigma.

            Las definiciones de inteligencia que he conocido me parecen de más sofisticadas, cientifizadas, inalcanzables. Todo un horizonte que nadie, o más bien, unos poquititos quizá alcancen. Por ejemplo Einstein, Newton o Da Vinci.

            Desde mi punto de vista, muchas de las definiciones de inteligencia, están lejos de la vida cotidiana de la familia, lejos de los hijos y los padres, lejos del hombre y la mujer.

            Muchas de las definiciones de inteligencia, parecen limitarse a aspectos físicos “mecánicos” y "visuales”, cuando por otra parte, estos aspectos no son los únicos, ni mucho menos los más importantes.

            Cosa curiosa es que cuando me han preguntado si Habraz! te hace inteligente, por muchos años, casi nueve, respondí no saberlo. Sentía que no podía saber con certeza si Habraz! te hace más inteligente. La razón de esto es que no me convencía ninguna definición de inteligencia. Lo interesante es también que siempre agregué que una constante que reportan quienes se entrenan en Habraz!, es que alrededor suyo les dicen que al hablar se escuchan más inteligentes, y esto, para muchas personas, si no es lo mismo, es casi lo mismo que ser inteligente.

            Otro tipo de “clásico” en nuestro quehacer, es que los que aprenden a escuchar con orden y hablan con orden, escuchan que a su alrededor los demás suponen que leen mucho, y con frecuencia lo suponen por su forma de hablar con orden, y por su modo de argumentar. Es claro por frases como “tú que lees mucho”, o “como sabes tú que has leído mucho”. Lo interesante de estas citas, es que hablan de los resultados del entrenamiento en “escuchar con orden”, no de leer. La lectura no es necesaria ni importante en el proceso llevado. Aun así, llama la atención la relación que se observa, y me hace pensar que aprender a escuchar y hablar con orden, genera lo que se ha esperado de leer mucho: inteligencia al hablar.

            La inteligencia va más allá de hablar, abarca todos los lenguajes. Escuchar con orden y hablar con orden, afecta concreta e inmediatamente en muchas áreas de la vida. La categoría que creemos que recoge todas las formas de inteligencia en todos los lenguajes en la vida, es la capacidad de anticipar.

            Después de escuchar y hablar con orden, la habilidad que más se amplía es la habilidad de anticipar. Sucede que cuando tienes más datos y los manejas con mejor orden, puedes entonces ver un poco más adelante, anticiparte.

            La capacidad de anticipar, de darse armónicamente y reaccionar de igual forma, es lo que en Habraz! se entiende y estimula bajo el concepto de inteligencia. Inteligencia es anticipar bien.

            Entrenarse en Habraz! no requiere mínimo de inteligencia “de alguna escala”, la inteligencia aquí se entrena. Tampoco es necesaria una memoria elogiable. El entrenamiento es sencillo, cálido y ameno, hacerse de él, activa una capacidad intelectual universal, la capacidad de escuchar con orden. Algo parecido y tan de todos como la capacidad de leer o contar, idéntico es escuchar.

            Escuchar, como leer y contar, no es algo que “uno” aprenda solo en la naturaleza, sino un entrenamiento específico con el que uno activa estas capacidades intelectuales universales en nuestra especie.

            Por la solidez en la constancia de los resultados de Habraz! y la relación de estos, con el desarrollo de la inteligencia, creo que puedo afirmar lo siguiente:

            Porque todos pueden aprender a usar correctamente las habilidades de razonamiento que entrena el método Habraz!, y con éstas anticiparse mejor en su vida, todos entonces pueden ser más inteligentes.

            Esta certeza nos invita a asumir una responsabilidad social importante, la de compartir.

 

El amor y el miedo,
la atracción y el rechazo,
la información y la ignorancia,
la relajación y el estrés

 

            Entender cómo estos cuatro pares de conceptos se relacionan, abre posibilidades de autoconocimiento, de desarrollo de uno mismo. El primero, me parece es el prioritario de clarificar, el amar, el amor. Conocer.

 

El amor y el miedo.

            Tomemos el verbo amar como un acto de conocer. Amar es parecido a obtener información de algo, algún momento, o alguien. Si amo es porque conozco, o al menos, creo conocer. “Te quiero amar”, me parece que es muy cercano o casi lo mismo que “te quiero conocer”.

            El amor causa atracción. Uno se siente más dispuesto y atraído, por lo que conoce que por lo que no. El desconocimiento causa miedo.  

            El miedo tiene su origen en la ignorancia, en no saber algo, así la ignorancia está en la base de todo miedo en la vida.

            Creo que la mayoría de las personas reaccionan con ansiedad cuando no saben algo que les corresponde, o piensan les correspondería saber. Así me puedo imaginar nervioso si una mañana bajo las escaleras de mi casa en domingo y veo a una persona desconocida sentado en la sala de mi casa.

            Como queda claro en este ejemplo, donde encuentro a un extraño en mi casa, naturalmente tendría miedo de no saber quién es, por ejemplo, o ¿qué quiere?, ¿cómo entró?, o ¿cuándo se irá?

 

La atracción y el rechazo.

            Al observar nuestras experiencias, podremos relacionar la actitud de “rechazo“, con la falta de información.

            Pruébalo, cuando veas que alguien rechace algo, mira que es probable que sea porque le falta información sobre ese algo. Por ejemplo, una pareja recibe la noticia que tendrá un hijo con alguna condición especial. Cuando ha habido rechazo en la reacción, este (rechazo) se ha calmado cuando esos padres comenzaron a obtener información sobre esa especial condición.

            Cuando te halles en una situación donde encuentres rechazo o evitación, para tratar esta aversión la fórmula es sencilla, dale información. Esto creará una fuerza contraria, el conocimiento, el amor, la atracción.

            La atracción es una condición mental, es la condición opuesta al rechazo. Le caracteriza una sensación de placer que nos une en el deseo de proximidad.

            Las cosas que más nos atraen son las que mejor conocemos, o deseamos conocer.

            El amor cabalga plenamente en las cuestiones que más profundamente conoce. La profesión, la pareja o los amigos, son todos buenos ejemplos de este principio.

            El amor más grande, aceptemos que una mayoría concuerde, es el profesado a los padres, la pareja y los hijos. Es probable que esto se relacione con el hecho de que son las personas con quienes compartes más de tu vida y sus vidas, luego entonces, a quienes más oportunidades tienes de conocer y que te conozcan.

            El amor genera atracción, el miedo genera rechazo. La cantidad de información que se tenga, es la diferencia fundamental entre estos opuestos.

 

La información y la ignorancia.

            Para hablar de la información como tal, considero necesario usar un concepto más amplio, que sin embargo esbozaré, la inteligencia.

            La inteligencia se resume en la capacidad de anticipar, esto se aprecia en la expresión popular, “insultas mi inteligencia”. Insultar la inteligencia de alguien es sencillamente no cumplir lo que ese alguien esperaba. Haber decepcionado sus anticipaciones. Sugiriendo de esta manera, que le han fallado. Que calculó mal, que no es inteligente.

            La información es una condición necesaria para que pueda haber anticipación, luego entonces inteligencia. La inteligencia, es decir, la información bien articulada y útil, es la base del placer, de la atracción.

             Pensemos en una situación de la vida cotidiana de cualquiera, por ejemplo, un miércoles a las cinco de la tarde nos encontraremos en un café con alguien. Imaginemos ahora dos escenarios o posibilidades. La primera es que conocemos a la persona con quien nos encontraremos, es decir, tenemos información acerca de ella; la segunda posibilidad ilustra el caso cuando la persona con quien nos reuniremos es un extraño para nosotros. Podemos ver que en el primer caso, cuando conocemos a la persona con quien nos encontraremos, tenemos más elementos para anticipar qué sucederá y cómo sucederá en nuestra reunión. Esta condición de poder anticipar, genera seguridad, relajación, atracción. En el segundo de los casos, cuando con quien nos encontramos es para nosotros un extraño, podemos ver que hay menos elementos para anticipar lo que sucederá y cómo sucederá. Esta condición de ignorancia, de desconocimiento, de poca información, generará en un número importante de casos, inseguridad, ansiedad e incluso rechazo de la reunión. Pero tampoco es una generalización, siempre se sabe algo, y se puede también, aún se sepa poco, anticipar algo, como el motivo que les junte, o el lugar donde se reúnen. La diferencia por señalar es que al comparar las dos situaciones, lo que se puede anticipar en la segunda condición, cuando se habla con un extraño, es menos en cantidad y cualidad, que lo que se puede anticipar en una condición de familiaridad. La diferencia principal entre estas condiciones, nuevamente, es la cantidad de información que tenemos, y así las oportunidades de anticipación, de inteligencia, de relajación.

 

La relajación y el estrés.

            La relajación es una condición creada por tener información, por el conocimiento. Cuando estamos en situaciones conocidas es más probable que podamos relajarnos que cuando estamos en situaciones desconocidas. Igual sucede con las personas y las cosas.

            La relajación se experimenta cuando se puede anticipar con certeza y para anticipar nada es mejor que la información. La información genera relajación.

            Retomando el ejemplo del encuentro con alguien un miércoles a las cinco de la tarde en un café, el segundo de los casos exponía la condición de que te es extraña la persona con quien te encuentras. Esta condición de desconocimiento genera estrés, y si quisiéramos reducirlo, la mejor manera es obteniendo información sobre la persona con quien trataremos. Imaginemos ahora que tenemos un buen amigo en común, alguien que le conoce bien y nos platica mucho sobre él o ella. Podemos ver que la información que nos brinden, puede servirnos para prepararnos mejor para ese encuentro, anticiparnos mejor, condiciones que producirán que nos relajemos y así también el encuentro. La información causa relajación.

            El opuesto de la relajación, aun no termino de entender exactamente qué es. Me parece todavía un concepto en discusión. Utilizo la palabra “estrés”, pero esta podría sugerir una carga de más importante al aspecto físico de las cosas, cuando no es así. El estrés trata más de una desarmonía, algo como una distorsión, es la imposibilidad de continuidad, de anticipación. Para ilustrar lo dicho, sírvanos de ejemplo el primer día de clase, en una escuela nueva, y quizá para empeorar, cambio de nivel en el sistema, como lo sería entrar a la preparatoria. Imaginémonos de adolecentes frente a esa escuela, dándonos cuenta de todo lo que no conocemos. De la imagen anterior, queda claro que se puede estar todo menos relajado. Una condición con tantas novedades es estresante de más, y tanto estrés generará en una mayoría de los casos, evitación o rechazo.

 

M.C. José Luis Domínguez C. y Ricardo Rodriguez Corona. Presentación Inteligencia para todos. Centro Cultural José Martí. Mérida, Yucatán, México. 5 de Marzo 2014
M.C. José Luis Domínguez C. y Ricardo Rodriguez Corona. Presentación Inteligencia para todos. Centro Cultural José Martí. Mérida, Yucatán, México. 5 de Marzo 2014


El Habráztico Relajador
es quien relaja la escucha

 

            El experto que acompaña el método Habraz! es formalmente un Relajador. Así como en otros asuntos, a quien tiene esta posición es llamado facilitador, moderador o aplicador, en nuestro caso, hablando de Habraz! y sobre la escucha, somos Relajadores.

            La relajación que promovemos se relaciona con la información que brindamos sobre el proceso de escuchar, lo que recogen los jugadores en las sesiones de Habraz! Es decir, porque informamos sobre el proceso podemos decir que relajamos ese proceso.

            La escucha, como cualquier proceso, podrá usarse mejor si se le conoce.

            Sobre la escucha, hemos de reconocer que la hemos ignorado. Se ha tomado como una capacidad anclada a la genética personal, y no como una habilidad a descomponer, conocer y mejorar.

            Escuchar con orden, se refiere a conocer el proceso de escuchar y cuidarle. Se trata de reconocer las partes con que se compone y verificarles cuando se producen al hablar y cuando se reciben al escuchar. Las partes con las que se compone el diálogo, esas que recibimos al escuchar, son el corazón del desarrollo del método Habraz! Acompañar a grupos de personas para que puedan conocer estos elementos del diálogo y contar con ellos concretamente, es el quehacer de quienes nos llamamos Habrázticos Relajadores.


Habilidades de razonamiento
inevitables al hablar

 

            Hablar es codificar. La codificación que sucede al hablar, usa estructuras lógicas para su ensamble, estructuras que en Habraz! llamamos habilidades de razonamiento.

            Llamamos a estas piezas estructuras porque pueden contener cualquier tema, se usan para casos diarios de todo tipo, por ejemplo, la habilidad de razonamiento “Dar y pedir razones”, podemos verla útil para explicar por qué tomar unas vacaciones, e idéntico de útil para explicar el rechazo de una invitación a cenar. “Dar y pedir razones” es una estructura lógica y también le consideramos una habilidad.

            Las estructuras lógicas son habilidades porque son conocibles y entrenables. Es decir, no son una condición dada a ignorar, sino herramientas a conocer para usar en la vida diaria.

            Las habilidades de razonamiento que entrenamos son 15. No son todas, pero identificamos estas como las más populares, las de mayor frecuencia, casi inevitables en el diálogo cotidiano.

 

A continuación se enlistan, como se presentan por nivel, las tan citadas habilidades:

Habraz! 2.1
1.- Dar y pedir razones.
3.- Construir inferencias.
12.- Poner ejemplos.
15.- Pedir referencias y evidencias.
19.- Construir sobre la idea de otro.

Habraz! 2.2
2.- Distinguir buenas de malas razones.
9.- Hacer conexiones.
10.- Hacerme preguntas y hallar mis problemas.
13.- Encontrar un punto medio.
17.- No buscar ganar sino la verdad.

Habraz! 2.3
7.- Integrar puntos de vista de otros.
11.- Hacer predicciones y probar hipótesis.
14.- Formular y evaluar criterios.
16.- Ser imaginativo.
18.- Identificar supuestos.

            Observándolas en grupo, y una por una, descubrimos que con estas estructuras se ensamblan las Ideas que escuchamos y comunicamos todas las personas durante todo el día y todo tema. Estas 15 habilidades de razonamiento son las que entrena el método Habraz!



Habraz! es a la escucha,
lo que el yoga para el cuerpo

 

            Practicar yoga es fenomenal por varias razones. No soy experto en el tema, sin embargo puedo apreciar similitudes extraordinarias con aprender a escuchar. La relación es sencilla, me permito elaborar.

            El yoga, descompone el lenguaje corporal en “formas” o “posturas”. Estas formas son las “estructuras” del “lenguaje corporal”. El conocimiento individual de cada estructura despierta una potencia inimaginable en el rendimiento general de ese lenguaje. Esto aplica igual para el yoga con el lenguaje corporal, y en el caso de Habraz! con el lenguaje oral. Podemos decir que ambos entrenamientos se dedican a conocer las estructuras de “su lenguaje” por particular, cada una, para poder ejecutarles de manera limpia y relajada en lo general.

           El yoga desarrolla las partes del lenguaje corporal con suaves “flexiones”. Un gran amigo me agregó aquí: Habraz! desarrolla las partes del lenguaje oral, con suaves “re-flexiones”.

            El conocimiento de las estructuras del cuerpo a través del yoga, genera una consolidación y armonía personal monumentales, por mucho superior a la suma de las partes, u horas de ejercicio. Con Habraz! sucede lo mismo, son 24 sesiones de una hora para conocer 15 habilidades de razonamiento que generan una amplia consolidación lógica y armónica en la persona. Por mucho, más que la suma de sus partes, más que 24 horas de “jugar” a escuchar.

            Al ver la escucha como una composición de estructuras, la observamos en sus partes. La forma en la que en el método observa estas habilidades de razonamiento es suave y de todos, es decir, no requiere una disposición especial, sólo verle como un lenguaje por activar, y tomar el entrenamiento.

            Habraz! rodea la manera tradicional de aproximación a estas piezas lógicas. Crea las condiciones para mirarlas y conocerlas vivas, con un buen uso, escuchándolas. Esto hace que el entrenamiento sea amable y accesible para todos, jóvenes y adultos, hombres y mujeres de cualquier ámbito. Aprender Yoga tampoco requiere un doctorado, idéntico que Habraz!, sólo requiere quererlo y hacerlo.


Despierta al Habráztico que llevas dentro

 

            Cuando decimos que Habraz! es ya un método, citamos la estabilidad de los buenos resultados. El grado de método se otorga al procedimiento que ha logrado comprender de manera comprobable la naturaleza de aquello que pretende manipular; integra estas comprensiones a su procedimiento y lo universal de sus principios, se ve aplicado en sus buenos resultados universales también. Dicho de otra manera, se puede llamar método a aquello que ha logrado estabilidad en su procedimiento y garantía de su resultado.

            En familia, en grupos de trabajo, a nivel personal o en pareja, en lo profesional, siempre es muy emocionante y útil jugar a aprender a escuchar. Siempre hay sorpresas. Una que se repite, es cuando se descubre lo fácil que es Habraz! Cuando jugando se comprueba que es muy útil conocer “el orden lógico” que se usa al escuchar. Conocemos y entrenamos “un orden” que se usa al escuchar, y así aprendimos a escuchar “con orden”.

            Las sesiones de Habraz! son de una hora y están estructuradas. Dentro de la línea definida como la estructura general de cada sesión, se deja espacio amplio para el diálogo libre, para el diálogo abierto, sin compromisos; espacio para la producción verbal y para la observación de ésta como taller de reconocimiento del código, de reconocimiento estructural.

            Con una, dos y hasta tres sesiones por semana, el juego puede ser intensivo o ligero, dependiendo de la disposición de los jugadores. Con 24 sesiones, activaste en tus oídos un “escaneo en tiempo real del orden lógico” que todos usan al hablar.

            Entre quienes han tomado Habraz! unos se quedaron con esa primera “vuelta”, su primer curso, sus primeras 24 horas. También hay quienes lo han tomado una segunda y hasta una tercera vez. Se observa claramente que la velocidad y la certeza en los procesos va en aumento conforme más horas dedica uno a este entrenamiento. Esto, para el rango de una a tres vueltas, que es lo conocido hasta ahora. Con el tiempo supongo que se ampliará la perspectiva.

            Aprendemos a escuchar con orden, y cuando lo logramos, sucede que aprendemos también a hablar con orden. Es un resultado inequívoco. También se observa mejor orden en el pensamiento, en general al razonar.

            El resultado más importante de “escuchar con orden” es que produce el “pensar con orden”. En medio se encuentra la herramienta más poderosa, “hablar con orden”, resultado también inevitable, de aprender a “escuchar con orden”.


El ensayo "Inteligencia para todos. Introducción al método Habraz! Escucha con orden."
 es editado por el INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO METACOGNITIVO A.C.
Primera edición. 1,000 ejemplares. Mérida Yucatán, México. Enero de 2014

Fracc. Buenavista C.21 con 32, no. 144 Mérida, Yucatán, México. 97127  
Autor. Ricardo Corona. Apuntes de estilo de María Teresa Mézquita Méndez.